a partir de 60€ (solo España Peninsular)

Todo puede ser un Dō

Publicado en3 Meses hace
Favorito0

Hace un par de semanas participé en una de las reuniones de formación en Komyo ReikiDo que imparte mi maestro, Hyakuten Inamoto.

El encuentro giraba en torno a comprender con mayor profundidad el concepto “Dō” dentro de su escuela.

El maestro Hyakuten nos explicaba que en Japón el sufijo -dō (道) significa literalmente “camino”. No se refiere solo a una técnica, sino a una vía de desarrollo interior, donde la práctica transforma a la persona. Es el mismo “dō” que aparece en términos como budō, el camino marcial, o incluso en el Dao / Tao, entendido también como camino.

Existen muchos ejemplos de este “camino” aplicado a distintas disciplinas:

  • Jūdō (柔道) — el camino de la suavidad: transformar la fuerza mediante la adaptación y el equilibrio.

  • Karate-dō (空手道) — el camino de la mano vacía: el objetivo último es el dominio de uno mismo.

  • Shodō (書道) — el camino de la caligrafía: cada trazo refleja el estado mental.

  • Kadō (華道 / 生け花) — el camino de las flores, conocido como ikebana: expresar la esencia de la naturaleza.

  • Kōdō (香道) — el camino del incienso: “escuchar” el aroma como práctica de atención plena.

  • Budō (武道) — el término general que engloba todos los caminos marciales.

Este concepto está tan arraigado en Japón que resulta sorprendente encontrarlo en ámbitos donde, desde nuestra mirada occidental, no lo imaginaríamos. Por ejemplo, en el béisbol.

En Japón, el béisbol no es una práctica espiritual en sí misma, pero está profundamente impregnado de valores filosóficos y espirituales influenciados por el zen, el confucianismo y el bushidō, el camino del guerrero. Por ello, se vive de una forma muy distinta a como lo conocemos en Occidente.

Trasciende el ámbito puramente deportivo para adquirir un matiz más profundo. No se trata solo de un juego, sino de una disciplina que encarna valores como la perseverancia, la humildad y el respeto.

Muchos jugadores abordan cada entrenamiento y cada partido con un sentido casi ritual, donde la repetición y la dedicación se convierten en una forma de práctica interior. Incluso en los estadios, dentro de la energía de la afición, pueden percibirse momentos de recogimiento y presencia, como si el béisbol fuera también una vía de superación personal.

Comprender el significado de “Dō” ayuda a ver que, en Japón, no es la disciplina en sí lo que define el camino, sino la forma en que se recorre.

Esta mirada resulta especialmente bella porque nos recuerda que no es necesario hacer algo extraordinario para estar en un camino, sino hacer lo ordinario con presencia, con respeto y con intención. Cualquier gesto repetido con atención puede convertirse en una vía de transformación interior.

No solo existe el camino de la espada, del té o de la caligrafía. También puede existir el camino de cuidar, el camino de trabajar, el camino de escuchar, el camino de crear, el camino de respirar.

Incluso las acciones más sencillas —sentarse, coser, caminar, preparar un espacio, acompañar a otra persona— pueden dejar de ser simples actos funcionales para convertirse en práctica. En ese momento, lo importante deja de ser el resultado y pasa a ser la calidad de nuestra presencia.

La meditación nos permite precisamente eso: detenernos y reconocer que el camino no está en otro lugar, sino aquí.

Cuando nos sentamos a meditar, no estamos intentando llegar a ningún sitio. Estamos cultivando la capacidad de estar. Y desde ahí, poco a poco, toda la vida puede convertirse también en un .

Dejar un comentario
Deja su comentario

Ajustes

Haga clic para más productos.
No products were found.

Menú

Compartir

Crear una cuenta gratuita para guardar tus favoritos.

Registrarse

Crear una cuenta gratuita para usar listas de deseos.

Registrarse
WhatsApp